Índice
Biografía[editar]
Orígenes
familiares[editar]
Educación[editar]
Expulsión
de la comunidad judía[editar]
Redacción
de sus obras[editar]
Últimos
años[editar]
Pensamiento[editar]
Sistema
metafísico[editar]
Pensamiento
político[editar]
Recepción[editar]
¿Panteísta,
pananteísta o ateo?[editar]
Comparación
con las tradiciones filosóficas orientales[editar]
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Biografía[editar]
Nazismo[editar]
Música[editar]
Rawls fue reconocido con el Premio Schock para lógica y filosofía y con la National Humanities Medal de manos del presidente Bill Clinton en 1999, en reconocimiento a «su ayuda a que toda una generación (…) reviviera su confianza en la democracia».1
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Biografía[editar]
Carrera[editar]
Amorcito Corazón[editar]
Muerte[editar]
En la cultura popular[editar]
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Biografía[editar]
Muerte[editar]
Bob Rafelson (Nueva York, Nueva York, 21 de febrero de 1933 - Aspen, Colorado, 23 de julio de 2022)1 fue un cineasta, guionista, productor de cine y escritor estadounidense.
Biografía
[editar]Rafelson nació en Nueva York y estudió en Dartmouth. En la década de los 60, Rafelson aprende en la televisión junto a David Susskind en la Columbia Screen Gems. Rafelson escribió y produjo el célebre show televisivo The Monkees. A partir de ahí, pasaría a debutar en el cine con Head, película coescrita por él junto a Jack Nicholson y protagonizada por la banda de rock The Monkees.[cita requerida]
Después de este prometedor inicio, Rafelson, junto a Bert Schneider y Steve Blauner, creó BBS Productions, una compañía que se convertiría en emblema de un nuevo estilo cinematográfico con películas como Buscando mi destino (Easy Rider) de Dennis Hopper; Mi vida es mi vida, del propio Rafelson; The Last Picture Show (La última película), de Peter Bogdanovich, y el documental Hearts and Minds, que fue premiado con un Oscar. Precisamente con Mi vida es mi vida (1970), Rafelson ganó el premio del New York Film Critics Circle y una nominación al Óscar al mejor guion original.[cita requerida]
El siguiente proyecto de Rafelson sería El rey de Marvin Gardens (1972), donde vuelve a contar con Jack Nicholson junto a Bruce Dern y Ellen Burstyn, y vuelve a ahondar en el nuevo estilo que ya impuso a principios de los 70 en el cine norteamericano. En 1976, Quiero seguir hambriento sería su siguiente proyecto, una película menor a excepción de hacer debutar a jóvenes actores como Jeff Bridges, Sally Field y Arnold Schwarzenegger.
La década de los 80 empieza fuerte para Rafelson al realizar El cartero siempre llama dos veces (1982), una revisión de la película de 1941 de Tay Garnett sobre una novela de James M. Cain con Jack Nicholson y Jessica Lange en los papeles protagonistas que sería un gran éxito de público. Después llegaría el thriller psicológico El caso de la viuda negra, con Debra Winger y Theresa Russell; Las montañas de la luna (1990), basada en las experiencias de los exploradores del Siglo XIX Sir Richard Francis Burton y John Hanning Speke en busca de las fuentes del Nilo; y Ella nunca se niega (1992) protagonizada por Jack Nicholson y Ellen Barkin.
En 1997, dirigiría Sangre y vino, la que supone la octava colaboración entre Rafelson y Nicholson. Después, Rafelson dirigiría Poodle Springs para HBO, una adaptación de una historia de Raymond Chandler.
Ha hecho algunas apariciones más delante de la cámara para directores amigos suyos como Henry Jaglom o Mike Figgis (en Leaving Las Vegas).
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Biografía[editar]
Biografía[editar]
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Biografía[editar]
Vida
personal[editar]
Fallecimiento[editar]
Biografía y carrera[editar]
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Carrera[editar]
Biografía[editar]
Avelina Landín Rodríguez (Ciudad de México, 10 de noviembre de 1919-ibidem, 21 de febrero de 1991) fue una cantante mexicana, considerada como «una de las grandes e inconfundibles voces del bolero mexicano».[1]
Biografía
[editar]Avelina Landín Rodríguez nació en la Ciudad de México y fue hija de Irineo Landín Jáuregui y de Magdalena Rodríguez Moreno.[2] Su padre y su madre cantaban muy bien, pero siempre en privado, porque a don Irineo no le gustaba la idea de tener un artista en la familia.[3] Avelina y María Luisa Landín tenían un hermano que prefirió seguir la profesión de don Irineo: sastre cortador.[3]
Avelina se inició artísticamente con su hermana María Luisa en los años treinta. Primero se llamaron Pirita y Jade y después Hermanas Landín. Juntas grabaron varios discos sencillos, para las compañías RCA Víctor y Peerless, y tuvieron mucho éxito en la radio, especialmente en la emisora XEQ. Avelina se retiró del medio artístico cuando se casó con Ángel Zempoaltecatl Ortega[2] el 20 de enero de 1941,[4] y María Luisa emprendió su carrera como solista.
Cuando retomó su carrera años después, Avelina, como solista, tuvo un lugar muy importante en el elenco artístico de la XEW,[1] y grabó sus éxitos en la disquera RCA Víctor.
También grabó para Discos Musart, canciones como «Llegaste tarde», «Se acabó», «Limosna», «Gris», «Pasó de moda», «Ya no me beses» y «Dicen que tú».
A mediados de los años cincuenta, Avelina formó el dueto Las Dos Estrellas con Isabel Guzmán, grabando para la RCA Víctor varios discos sencillos con canciones como el vals argentino «Quisiera amarte menos» y el bolero «Sabor de engaño».[5]
Cantó en Estados Unidos, las Antillas, Cuba, Centro y Sudamérica, Portugal, España, Inglaterra, Alemania, Suiza e Italia.
Landín falleció en la Ciudad de México, víctima de un paro cardíaco, y fue sepultada en el panteón Mausoleos del Ángel.[1]
Guillermo Cabrera Infante (Gibara, Holguín, Cuba, 22 de abril de 1929 - Londres, Inglaterra, 21 de febrero de 2005) fue un escritor y guionista cubano, quien tras exiliarse de su país obtuvo la ciudadanía británica. Recibió el Premio Cervantes 1997.
Biografía
[editar]Escritor, periodista y crítico de cine. En 1941 se traslada con su familia a La Habana y allí empieza a escribir, por lo que abandona sus estudios de Medicina y comienza a trabajar en diversos oficios, ingresando en 1950 en la Escuela de Periodismo de Cuba. En 1951 funda la Cinemateca de Cuba junto a Néstor Almendros y Tomás Gutiérrez Alea, y lo dirige hasta 1956. Trabaja como crítico de cine con el seudónimo de G. Caín desde 1954, en el semanario Carteles, del que tres años más tarde es redactor-jefe. En 1959, tras el cambio político en Cuba, se le nombra director del Consejo Nacional de Cultura y, a la vez, subdirector del diario Revolución. Poco después es director del magazine cultural cubano Lunes de revolución, desde su fundación hasta su clausura en 1961
A los 19 años, escribió, producto de una apuesta, una parodia de El señor Presidente de Miguel Ángel Asturias, que llevó a Bohemia. Para su asombro, la revista la publicó (1948) y, según Cabrera Infante, “lo que ocurrió entonces, cambió mi vida definitivamente”.1
Inició estudios de Medicina, que dejó para pasar a Periodismo en 1950, pues ya empezaba a descubrir que sus aficiones, la literatura y el cine, serían las pasiones a las que dedicaría su vida.
En 1952 los censores del régimen de Fulgencio Batista encontraron a Cabrera culpable de incorporar obscenidades en un cuento que había escrito ese año. Como castigo, se le prohibió publicar con su nombre, asunto que fue resuelto mediante el uso del seudónimo G. Caín, una contracción de sus apellidos. En 1954, se convirtió en crítico cinematográfico de la revista Carteles en la que firmaba con su seudónimo (que utilizaría posteriormente en algunos de sus guiones) y con la que colaboraría hasta 1960. En las postrimerías de la década del cincuenta, Cabrera Infante escribió la mayor parte de las historias que serían compiladas más tarde en Así en la paz, como en la guerra.
Se casó con Marta Calvo (1934) en 1953 y tuvo con ella dos hijas (Ana, en 1954 y Carola, en 1958). Sin embargo, cinco años más tarde conoció a la actriz cubana Miriam Gómez, con la que se casó el 9 de diciembre de 1961 tras divorciarse de su primera mujer.
Tras la llegada al poder de Fidel Castro en 1959, Cabrera Infante, que había apoyado la Revolución cubana, fue nombrado director del Consejo Nacional de Cultura, ejecutivo del Instituto del Cine y subdirector del diario Revolución (actual Granma), encargándose de su suplemento literario, Lunes de Revolución, en el que pretendía llevar a cabo los sueños de libertad y desarrollo cultural de la revolución. Sin embargo, sus relaciones con el régimen pronto se deterioraron, debido al corto que Orlando Jiménez Leal y su hermano, Alberto "Sabá" Cabrera Infante (1933-2002), rodaron a finales de 1960. El corto P.M., el cual, sin una estructura definida, describía las maneras de divertirse de un grupo de habaneros durante un día de finales de 1960, fue prohibido al año siguiente por Castro. Estalló la polémica en las páginas de Lunes de Revolución, hasta que el suplemento fue suprimido (1961). La luna de miel de la revolución cubana con los intelectuales tocaba a su fin. 2En su discurso del 30 de junio de 1961 (Palabras a los intelectuales), Fidel Castro pronunció su célebre frase Dentro de la Revolución todo; contra la Revolución, nada.
Cabrera Infante fue enviado a Bruselas en 1962 como agregado cultural de la embajada cubana. Durante su estancia en Bélgica, escribiría Un oficio del siglo XX (1963). Allí viviría con su segunda esposa, Miriam Gómez hasta 1965, cuando debido a la repentina muerte de su madre, vuelve a la isla. En Cuba fue retenido por el Servicio de Contrainteligencia durante cuatro meses, hasta que finalmente pudo salir hacia el exilio, llevándose a las dos hijas de su primer matrimonio. Cabrera Infante y su familia fueron a Madrid y luego a Barcelona. Sin embargo, las dificultades económicas y la negativa del régimen franquista a regularizar su situación le movieron a mudarse a Londres, donde se instaló definitivamente. La experiencia del breve retorno a su isla natal sería plasmada en su libro Mapa dibujado por un espía, publicado póstumamente en 2013.
En 1968 publicó en esa ciudad su primera novela de repercusión, Tres tristes tigres —TTT, como él la llamaba—, que originariamente se denominó Ella cantaba boleros. Se trataba de una versión, notablemente retocada, de su anterior trabajo Vista del amanecer en el trópico (premio Biblioteca Breve 1964 de Seix Barral). Se caracteriza por el uso ingenioso del lenguaje introduciendo coloquialismos cubanos y constantes guiños y referencias a otras obras literarias. En ella relata la vida nocturna de tres jóvenes en La Habana de 1958. En Cuba, la obra fue tildada de contrarrevolucionaria y Cabrera, expulsado de la Unión de Escritores y Artistas, fue calificado de traidor. Crítico implacable del régimen castrista, nunca regresó a Cuba y se negó a que sus obras Tres tristes tigres y La Habana para un infante difunto fueran publicados dentro de la línea de edición de emigrados del Ministerio de Cultura.
A principios de los años 1970 se instaló en Hollywood para dedicarse al mundo del cine como guionista, con discreto éxito. Trabajó para la película Bajo el volcán, de John Huston, basada en la novela de Malcolm Lowry. Dos años más tarde colaboró muy de cerca con la investigadora y traductora de literatura latinoamericana Suzanne Jill Levine, quien, junto con Donald Gardner, tradujo Tres tristes tigres, que se publicó con el título de Three Trapped Tigers. En 1979 obtuvo la ciudadanía británica. Ese mismo año publica su segunda obra más reconocida, la novela autobiográfica La Habana para un infante difunto.
Ganó el Premio Cervantes en 1997 y en 2003, el Internacional de la Fundación Cristóbal Gabarrón en la categoría de Letras.
De salud delicada en sus últimos años, fue ingresado en el Chelsea and Westminster Hospital de Londres debido a una fractura de cadera. Allí contrajo una septicemia por la que falleció el 21 de febrero de 2005.3 La noticia de su muerte no fue recogida en Cuba.
Su estilo se caracteriza por los continuos retruécanos, paronomasias, agudezas, uso del hipérbaton y traslaciones idiomáticas, con los que intenta imitar el ritmo sincopado del jazz; por el dominio de los registros coloquiales de la lengua cubana, por un espléndido sentido del humor y por una gran cultura, manifiesta en la abundante intertextualidad de que hacen gala sus textos.
En virtud de estos atributos, el crítico Enrico Mario Santí llegó a declarar que Cabrera Infante encarnaba, como ningún otro escritor, el estilo literario de la nación cubana, ya que su sentido del humor, el "choteo" cubano, reflejaba un modo de ser muy arraigado en la literatura y la vida de la isla.4 También Fernando Savater ha aludido a esta característica de su obra: "Guillermo Cabrera Infante ha cultivado en el más alto grado el sentimiento cómico de la vida: pero no como opuesto al sentimiento trágico, sino como una variante que lo agrava al purificarle del superfluo patetismo de la seriedad".5
También es autor de poemas visuales. Su influencia es visible en la obra de autores de otras generaciones, como en La guaracha del Macho Camacho del puertorriqueño Luis Rafael Sánchez o en Última rumba en La Habana del cubano Fernando Velázquez Medina.
Después de su muerte
[editar]En 2009 aparecieron los primeros signos de una reconcilación de Cuba con el escritor, después de que los periodistas Elizabeth Mirabal y Carlos Velazco ganaran ese año el premio de ensayo de la Unión Nacional de Escritores y Artistas, cuya editorial publicó el texto —más de 300 páginas sobre la vida y trayectoria de Cabrera Infante desde su infancia en Gibara hasta que abandonó definitivamente la isla en 1965— en 2011. Reynaldo González, Premio Nacional de Literatura, opina al respecto "que el libro tiene valor entre otras razones porque 'es bueno que cada vez haya menos adentros y afueras' en la literatura cubana".6 Leonardo Padura sostiene, por su parte, que Cabrera Infante "es un indispensable de la cultura cubana", pues "tiene el gran mérito de haber convertido el lenguaje del habanero en lenguaje literario"; con independencia de las revelaciones que haga el ensayo en cuestión, el mero hecho de haber obtenido un premio oficial y ser publicado es un signo "positivo y reflejo de que poco a poco se vuelve a la normalidad".6
Pero para el filósofo y narrador Fernando Savater, "esta publicación no es más que la típica jugada de los burócratas de las dictaduras moribundas, que intentan echar el lazo a escritores y artistas relevantes de la disidencia" y "fingen un reconocimiento tardío a sus méritos ensalzando sus logros creativos para mejor difuminar su oposición al régimen, que queda soslayado como algo circunstancial y menor". "Tal es la operación que pretenden hoy llevar a cabo los gestores del castrismo casi póstumo con la figura intelectual del autor que de modo más duradero, insobornable y consciente encarnó la denuncia de la dictadura caribeña: Guillermo Cabrera Infante", escribe Savater, que dice que en ese libro "lo más chocante no son las presencias, sino una gran ausencia". "Falta la voz esencial de la compañera constante y más intima colaboradora del escritor, Miriam Gómez. Cuantos conocimos a Guillermo no podemos recordarlo ni imaginarlo siquiera sin Miriam. Fue la primera lectora de todas y cada una de sus páginas, la destinataria de muchas y la mecanógrafa que puso en limpio la mayoría. Ahora es ella quien se encarga con amoroso cuidado de preparar para la edición sus obras póstumas, así como de gestionar el resto de sus escritos, tras haber rechazado ofertas sospechosamente generosas del oficialismo cubano, probablemente más deseoso de enterrar esos libros que le comprometen que de sacarlos a la luz. La ausencia de Miriam de esa tesis es más significativa, más devastadoramente significativa sobre ella que todos los testimonios recogidos allí". Savater concluye que la edición del citado ensayo "es el abrazo del oso, el abrazo doloso que el castrismo agonizante quiere dar a su incansable opositor para aprovecharse de su nombre".7
En 2012, Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores comenzó a publicar las Obras completas de Cabrera Infante, que constarán de 8 o 9 tomos preparados por Toni Munné en estrecha colaboración con Miriam Gómez.8
Emprendedora, fundó con su hermano una empresa de seguridad, y colaboró con numerosos proyectos y eventos filantrópicos, a beneficio de personas necesitadas, incluso en la Fundación Crevalh, para el rescate del patrimonio zuliano, acompañando a su amigo Jorge Acosta.
Domenica De Salvo Cardullo nació hace 67 años en Messina, isla de Sicilia, pero desde muy joven llegó a Maracaibo. Sus hermanos son Luigi, Santina, Corrado y Francisco De Salvo. Sus hijos Fabiola y Emmanuel, y un angelito llamado Bruno, quien se le adelantó en el camino al cielo hace muchos años.
Estaba batallando contra una forma de leucemia que en las últimas semanas tuvo un avance indetenible.
Stanley Donen (Columbia, Carolina del Sur; 13 de abril de 1924—Manhattan, Nueva York; 21 de febrero de 2019)1 fue un coreógrafo, bailarín y director de cine estadounidense.
Bailarín y coreógrafo en los estudios de la productora MGM es considerado como uno de los maestros del cine musical. Codirigió junto a Gene Kelly (otro de los grandes del género) Un día en Nueva York (1949), Cantando bajo la lluvia (1952), que obtuvo un gran éxito y se ha convertido en un clásico del cine musical, y Siempre hace buen tiempo (1955). Dirigió además otras comedias musicales, entre las que se encuentran Tres chicas con suerte (1953), Siete novias para siete hermanos (1954) y Funny Face (1957). Más tarde se orientó hacia la comedia pura, donde mostró su elegancia y su talento en la dirección de actores famosos: Indiscreta (1958), Charada (1963) y Dos en la carretera (1967).
Beverley Ogg (Ottumwa, Iowa, 13 de mayo de 1937-Londonderry, Vermont, 21 de febrero de 2019)1, conocida como Beverley Owen, fue una actriz estadounidense. Owen interpretó el papel original de Marilyn Munster en la comedia de situación The Munsters en 1964, antes de ser sustituida por Pat Priest.
Carrera[editar]
En 1956, apareció en su primer papel televisivo en As the World Turns. También apareció en los programas The Doctors, Kraft Mystery Theatre, The Virginian, Wagon Train y Another World, y en el largometraje Bullet for a Badman, de 1964, protagonizado por Audie Murphy, tras lo cual consiguió el papel de Marilyn Munster en la serie original The Munsters.
Aunque es conocida básicamente por participar en esa serie, a ella no le gustaba este papel, pero lo aceptó por las obligaciones contractuales que tenía con Universal Studios. Tras participar en trece capítulos, Owen dejó la serie para contraer matrimonio y fue sustituida por Pat Priest.
A principios de 1971 apareció en Another World durante dos años, para después de esto retirarse de la televisión y dedicarse exclusivamente al teatro.
Vida privada[editar]
Una estudiante de Sanford Meisner, Owen vivía en Upstate, Nueva York, donde se le veía con frecuencia en la compañía de teatro Hubbard Hall, en Cambridge, Nueva York.
En 1989 recibió una licenciatura de la Universidad de Míchigan en Historia Antigua de América.
Estuvo casada con el escritor y productor Jon Stone durante 10 años (1964-1974) y tuvo 2 hijas: Polly y Kate.
Falleció el 21 de febrero de 2019 en Londonderry, Vermont, debido a un cáncer de ovario.
Trayectoria[editar]
- Another World (1964)
- The Munsters (1964)
- Bullet for a Badman (1964)
- As the World Turns (1956)
William Anthony Colón (Nueva York, 28 de abril de 1950-Nueva York, 21 de febrero de 2026),[1] conocido artísticamente como Willie Colón, fue un cantautor y trombonista estadounidense.[2] También fue conocido por haber formado parte de los dúos Willie Colón & Héctor Lavoe y Willie Colón & Rubén Blades, siendo considerado como uno de los mejores intérpretes en la historia de la salsa.[3][4]
Colón fue un integrante de la salsa y un artista con ventas registradas, siendo una figura en la escena musical neoyorquina asociada a Fania Records. También fue conocido por haber adoptado la imagen de gánster en las portadas de sus álbumes antes de su popularización cultural.[5]
Biografía
Willie Colón nació el 28 de abril de 1950 en la ciudad de Nueva York pero fue criado en Puerto Rico.[2] Sus padres eran puertorriqueños, pero fue criado por su abuela y su tía, quienes desde pequeño lo nutrieron de música tradicional puertorriqueña y de otros ritmos típicos del repertorio latinoamericano como el son cubano y el tango.[cita requerida] A los 11 años mostró predisposición por los instrumentos de viento, iniciándose en el clarinete; posteriormente pasó a la trompeta, y finalmente el trombón, que fue el que lo consagró.[cita requerida] Se indicó que cambió la trompeta por el trombón al oír a Mon Rivera en su interpretación de la bomba y la plena, siendo su referencia Barry Rogers.[cita requerida]
Desde muy temprano aprendió a discernir entre las imágenes y adjetivaciones sobre la comunidad latina y la situación de los inmigrantes en la «Gran manzana».[6] De esta forma convirtió su trabajo artístico en un testimonio social, cuyas letras narraron las incidencias de la marginalidad, el prejuicio y el desamparo de los inmigrantes.[7] Su entrada al mundo del disco fue uno de los momentos de la música salsa, en tanto fue el punto de partida que desarrollaría la expresión salsera, en un intento por homogeneizar los trabajos que desde hacía varios años se realizaban en el mundo latino de Nueva York, como parte de una propuesta sonora.[cita requerida]
Aunque se le acusó de ser un músico estridente e inarmónico, era visto como un músico poco experimentado.[cita requerida] Se autoapodó «el malo» y luego haría de este apodo junto con Héctor Lavoe una sátira hacia la mafia, que se expresó en las portadas de sus discos que referenciaban a los personajes del bajo mundo, perseguidos por la justicia.[cita requerida] Hizo su primera grabación en 1967 para el sello Futura, de Al Santiago, pero el sello cerró.[cita requerida]
Falleció en la ciudad de Nueva York la mañana del 21 de febrero de 2026. Su deceso se produjo tras permanecer varios días hospitalizado en una clínica local, debido a diversas complicaciones en su estado de salud.[8][9]
Trayectoria musical

1967-1974: Dúo con Héctor Lavoe
Con 17 años, se integró al grupo de artistas que formaron el sello discográfico liderado y creado por Jerry Masucci y Johnny Pacheco: Fania Records; que participó en la propuesta sonora que se produjo en el mundo latino de la ciudad de Nueva York, que posteriormente se denominaría «Salsa».[cita requerida]
En 1965 publicó bajo el sello Futura Records su primer sencillo, el cual contenía los temas «Fuego al barrio» y «Se baila mejor», interpretados por Tony Vázquez y producidos por Al Santiago.[10]
Su primer álbum estaba propuesto para ser cantado por Tony Vázquez, que no fue del agrado de los productores de Fania Records, por lo que Pacheco sugirió a Héctor Lavoe, que tenía experiencia y versatilidad.[11]
Este binomio produciría entre 1967 y 1973 un total de nueve álbumes de estudio y se constituyó en la banda de la escena, a partir del cual se homogeneizó la propuesta musical salsera.[cita requerida] Colón armonizó las tendencias musicales del mundo anglosajón (jazz, rock, funk, soul, r&b) con la vieja escuela latina del son cubano, el chachachá, el mambo y la guaracha, añadiendo la nostalgia del sonido tradicional puertorriqueño, inscrito en la música jíbara, la bomba y la plena.[cita requerida]
Sus dos primeros álbumes titulados: El Malo (1967) y The Hustler (1968) son considerados clásicos, ya que su propuesta estaba imbuida en los ritmos de la época pero con un sonido donde estaba emergiendo una propuesta que pugnaba por diferenciarse del boogaloo, el jala jala y el mambo y se adentraba a ritmos más tradicionales y típicos.[cita requerida] La amalgama de guaguancó, Mozambique y bomba fue criticada por líderes de orquestas consagradas, sin embargo Willie y otros músicos jóvenes no solo probaron ser parte de términos musicales sino también en la venta de álbumes y lograron dividendos para la empresa discográfica, considerando, que se trataba de un artista nuevo.[12]
El álbum Guisando publicado en 1969 constituye el tercer trabajo de la dupla Colón-Lavoe quienes se alejaron de las propuestas impuestas por las grandes bandas y perfilaron un sonido propio.[cita requerida] El álbum propuso un estilo de hacer música que se percibía en el entorno del gueto y los anhelos de la diáspora boricua en la Babel de Hierro.[cita requerida] Sus letras abordaron historias de carteristas o ladrones y enfocaron temas como la envidia, el chisme, la maldad y la santería.[cita requerida] Entre los temas destacados estuvieron: «Te están buscando», «Guisando» y «No me den candela». El álbum está considerado como el primer disco de salsa de la pareja. Este álbum fue el último en el que participó Mark Dimond como pianista de la banda.[13]
«Cosa Nuestra» a finales de 1969, marcó la consolidación de Willie Colón como una de las bandas de la escena latina de Nueva York y los trabajos realizados hasta ese momento.[cita requerida] El tema «Che Che Colé» donde se fusionó la bomba y el oriza con vestigios del 6/8 africano, fue un éxito que le abrió las puertas de Panamá, Francia, Perú, Venezuela y Colombia.[cita requerida] Este álbum marcó la aparición de músicos que serían habituales en las sucesivas bandas del artista: Joe Torres al piano, Milton Cardona en congas y José Mangual Jr. al bongo.[cita requerida] La temática del álbum salió del campo para adentrarse a la ciudad y el cantante Héctor Lavoe realizó vocalizaciones afinadas. Otras canciones destacadas fueron: «Te conozco», «Juana Peña», «Tú no puedes conmigo», «Sangrigorda» y el bolero «Ausencia» todos ellos imbuidos en una temática social cercana a la realidad del barrio. Fue el álbum más vendido de la dupla hasta el momento.[14]
«Asalto Navideño» 1970 se constituye en el quinto álbum de la pareja de músicos donde Yomo Toro dándole un aire puertorriqueño a gran parte de los temas. En este álbum se mezclaron el sonido de la música jíbara campesina con el guaguancó cubano y la murga panameña. La canción más popular del disco fue «La Murga» que se constituyó en uno de los temas de la banda y del repertorio musical salsero; con un ritmo y arreglo de trombones.[15]
En 1971 se publicó «La gran fuga» la sexta producción de Colón para Fania. El tema más conocido de este álbum fue «Panameña» un tema de seis minutos con fragmentos del folklore puertorriqueño. Este álbum mantuvo la estética de los álbumes anteriores donde se evocó la cosmovisión del dúo, que encaró la vida como una combinación de alegría y tristeza.[16]
Luego de seis producciones para el sello Fania, Willie Colón lanzó al mercado «El Juicio 1972». El álbum obtuvo resultados tales como: «Timbalero» un tema que se convirtió en modelo para percusionistas, «Piraña» del Tite Curet Alonso, «Soñando despierto» donde apareció un solo de trombón de Willie Colón que asemejaba a las antiguas bandas municipales de Puerto Rico y el bolero «Seguiré sin ti» que Lavoe cantó con una forma vocal retardada.[17]
En 1973 Willie Colón produjo el álbum Asalto Navideño Vol. 2 que constituyó un trabajo destinado al mercado en épocas navideñas y «Lo mato» que fue el trabajo de la trayectoria artística con Héctor Lavoe. Willie Colón compuso algunas de las canciones de su carrera. Temas como «El Día De Suerte», «Todo Tiene Su Final» y «Calle Luna, Calle Sol», fueron referencia en el repertorio del cancionero musical salsero, con la voz de Héctor, demostrando su fraseo. Lo mato 1973 es un álbum que contó la historia de dos artistas.[18]
Este último trabajo marcó la separación que se materializó en 1974, luego del agotamiento físico de ambos artistas. Willie Colón quiso hacer una pausa y emprender su carrera como solista y productor de otros cantantes, luego de haber culminado estudios en composición y arreglos. A la vez, buscó desprenderse del sonero que comenzó a depender de él y cuyos problemas con las drogas se agravaron, lo que acarreó incumplimientos durante las giras y conciertos por la falta de compromiso de Lavoe para asumir las exigencias artísticas que imponía su carrera como cantante.
1975-1978: Etapa con Rubén Blades y como productor
Luego de su separación de Lavoe, Colón comenzó un crecimiento personal tomando clases de teoría musical, composición y arreglos orquestales y lanzó dos álbumes en solitario uno de ellos instrumental. Posteriormente realizó la producción de los discos de Héctor Lavoe y se unió a Rubén Blades y otros cantantes.
En 1975 produjo su primer álbum independiente, The good,the bad,the ugly, donde debutó cantando como solista en las canciones «Toma», «Cua cua ra cua cua» y «Guaracha». En este álbum participaron Héctor Lavoe en dos temas y Rubén Blades cantando el tema de su autoría «El cazanguero». En este álbum, Colón abordó la vertiente brasileña con la que había coqueteado en anteriores canciones y compuso tres números instrumentales. Este trabajo marcó el cierre formal de su primera orquesta con Héctor Lavoe como su cantante principal y significó el inicio formal de su período sinfónico y su debut como solista, así como el comienzo de una relación con el panameño Rubén Blades, a quien le tocó la tarea de la orquesta.[19]
Ese mismo año produjo, como una especie de tributo junto a Mon Rivera, el álbum Se chavó el vecindario (1975). Este disco fue considerado como un trabajo de bomba y plena, los dos géneros musicales de origen afro en Puerto Rico, en un momento donde Colón estaba explorando las posibilidades del sonido de trombones que el mismo Mon había creado.
Mientras tanto, Héctor Lavoe se lanzó como solista con su álbum La Voz (1975), en el que Willie Colón se encargó de la producción y arreglos de gran parte de las canciones, participando en los coros y aportando el tema que abrió el LP, «El todopoderoso». Lo mismo sucedió con el segundo álbum de Lavoe en solitario, De ti depende, de 1976.
En el año 1977, Colón produjo el trabajo instrumental, El baquiné de angelitos negros, basado en el poema de Andrés Eloy Blanco, que fue su primer álbum de ese tipo. Aquí amplió la orquesta para agregar saxo, flauta, trompetas y violines y prescindiendo de los acompañamientos vocales. Este trabajo obtuvo escasa repercusión pero le sirvió al artista para familiarizarse con diversas tesituras y acompañamientos que luego empleó en su carrera como solista, en lo que se consideró el disco precursor de la salsa sinfónica.[20] Ese mismo año, junto a Celia Cruz grabaron Only they could have made this album (1977), donde la cantante en manos del productor musical mostró un repertorio y un sonido donde fue posible lograr el éxito sin la necesidad de apelar al formato de la Sonora Matancera.[21]
A partir de 1977 estrenó un nuevo cantante dentro de su orquesta, se trató de Rubén Blades. Esta pareja alcanzó el éxito reclutando a un público joven que no estaba familiarizado con la producción discográfica de Colón, por lo que la gente no echó de menos a Héctor Lavoe, quien por lo demás estaba vigente con banda propia. El éxito con Blades se fundamentó en un sonido con una orquesta de músicos donde se mezclaba la sofisticación y la fuerza en escena, con letras que dieron a la salsa mayores alcances.
En el año 1978, Colón produjo para Héctor Lavoe su tercer álbum como solista, Comedia. El tema emblemático de este álbum, «El Cantante», cuyo autor fue Rubén Blades, debió su éxito, entre otras cosas, al arreglo que hizo Willie para esta canción. Ese mismo año produjo el álbum Siembra, junto a Rubén Blades. Este álbum fue catalogado como uno de los más conocidos del género salsa y el más vendido del sello Fania. El impacto de este disco llevó a que audiencias de países como Chile, España o Argentina aceptaran la salsa. La música de la banda de Colón llevó a este álbum a un éxito comercial en un momento en que la salsa de Nueva York mostraba signos de agotamiento y empezaban a destacarse otros enclaves salseros.
Un año más tarde produjo para Héctor Lavoe el álbum Recordando a Felipe Pirela (1979) encargando de gran parte de los arreglos a Carlos Franzetti. En 1980 se encargó de producir para Héctor Lavoe El sabio con los arreglistas: José Febles y José Madera. Paralelamente produjo el álbum doble Maestra Vida (1980) cuyo concepto, letra y música pertenecieron a Rubén Blades. Ese mismo año produjo junto a Ismael Miranda el álbum Doble Energía, que relanzó la carrera del cantante. Para este álbum utilizó su banda de músicos habituales y encargó los arreglos a músicos como Luis García, Héctor Garrido, Marthy Sheller y Jorge Calandreli, logrando un sonido dentro de un repertorio donde José Nogueras aportó varios temas.[22]
En 1981, produjo junto a Rubén Blades el álbum Canciones del solar de los aburridos cuyo estilo de trombones y la letra de algunas canciones rememoró su época con el cantante Héctor Lavoe. Posteriormente, este álbum fue nominado al Grammy. Además realizó su segundo álbum con la guarachera Celia Cruz, Celia y Willie, que sirvió para mantener a la cantante dentro del circuito salsero luego de su tiempo con el músico Johnny Pacheco.[23]
Willie Colón culminó su asociación artística con Rubén Blades luego de la producción del álbum The last fight (1982), que le permitió aparecer en la película homónima. Ese mismo año produjo otro trabajo con la cantante Soledad Bravo, Caribe, que relanzó a la cantante venezolana y le permitió grabar posteriormente dos álbumes más. Para el año de 1984 produjo para la cantante Sophy el álbum Sophy en New York con Willie Colón, donde continuó la exploración de los ritmos afroantillanos.
1979-1984: Primera etapa como solista
A fines de los años setenta, Willie Colón era el productor musical del sello Fania Records. Los cantantes lo buscaban para proyectar sus carreras, en un momento donde bandas como las de Larry Harlow, Ray Barretto y Eddie Palmieri, mostraban signos de agotamiento dentro de sus propuestas musicales. Colón comenzó a lanzar su carrera como cantante solista y junto a Rubén Blades formaba la pareja del mundo salsero. Además, produjo a cantantes como: Héctor Lavoe, Celia Cruz e Ismael Miranda.
En este escenario y paralelamente a estas asociaciones, Willie Colón emprendió su carrera como solista debutando con el álbum: Solo 1979. Pasaron 10 años para que el artista, que solo había participado en los coros y, que tuvo una participación en tres temas de su álbum de 1975, se lanzara como voz principal en un álbum que fue catalogado simultáneamente como: «pretencioso», «pomposo», «exquisito» y «sinfónico».[24] Sin embargo, el álbum fue catalogado por el sitio web de Fania como «un hito en la historia de la salsa de Nueva York».[24]
Para este debut Colón preparó una banda donde incluyó los metales de una orquesta: Flauta, trompetas, saxos, trombones y tuba; una sección de cuerdas, el cuatro de Yomo Toro y los habituales músicos de su orquesta: Salvador Cuevas en el bajo, Profesor Joe Torres al piano y la sección rítmica compuesta por Josè Mangual Jr, Eddie Montalvo y Jimmy Delgado. Para acompañar en los coros la voz de Willie Colón, se recurrió a un grupo femenino que matizó el sonido del que hizo gala el músico. A pesar de esto el autor del libro de la salsa César Miguel Rondón criticó al álbum por su dulzura y atmósfera de telenovela.[24]
El álbum alcanzó disco de oro en tres semanas y rompió récords de taquilla en su presentación en el Poliedro de Caracas. Entre los temas del álbum estuvieron: «Nueva York» y «Juancito» donde se narró el choque cultural que experimentaba un jibarito que se trasladaba a Nueva York; este tema fue mencionado por Rubén Blades. Sin embargo, los temas más radiados fueron: «Nueva York», «Sin Poderte Hablar», «Tú Eres Tú», «Mentiras Tuyas» y «Julia» banda sonora de Julio Sánchez Cristo. El álbum presentó varios temas orquestales con la Orquesta Filarmónica de Puerto Rico y Colón fue el compositor de ocho de los diez temas.
Dos años más tarde produjo su segundo álbum como solista: «Fantasmas» 1981 el cual continuó con los coros femeninos, siendo su estructura menos ambiciosa en cuanto a la orquestación y la producción en general. Colón compuso cinco de las ocho canciones del disco, donde destacaron: «Amor Verdadero», «Celo», «Sueño De Papelote», «Oh, Qué Será?» del compositor brasileño Chico Buarque y «Toma Mis Manos» la canción que cerró el álbum. «Este disco presentó, dentro de un contexto histórico, a un músico desarrollado, que desde un comienzo en Nueva York, se convirtió en una de las personalidades del gremio salsero».[25]
Mientras la salsa romántica hacía su aparición en medio del desgaste de los ritmos afroantillanos, Willie Colón buscaba formas musicales. «Corazón Guerrero» 1982, el tercer álbum en solitario de Willie Colón, fue un producto que exploró la gama de ritmos latinos en un marco de influencias anglosajonas que algunos calificaron como uno de los trabajos de Pop latino. Colón se rodeó de músicos creando un ambiente musical. Canciones como «Corazón guerrero», «Suéltale el rabo al dragón», «Dormido no» y el popular tema de Carole King «Will you still love to me tomorrow» (versionado como «Que pasará mañana») fueron muestras de un trabajo de aquel momento.[26]
En 1983 Willie Colón y Héctor Lavoe se unieron en el álbum Vigilante. Para aquel entonces Lavoe llevaba dos años sin grabar y su comportamiento llevó su carrera a un futuro incierto. Por su parte Colón estaba encarando la disolución de su binomio con Rubén Blades. Este álbum presentó sólo cuatro temas, siendo Colón el cantante del tema homónimo, destinado originalmente a ser parte de la banda sonora de un film homónimo en el que Willie encarnó a Rico Meléndez. Los otros temas fueron cantados por Lavoe, donde destacaron «Triste y Vacía» y «Juanito Alimaña», de Tite Curet Alonso, que se convirtió en un éxito.[27]
Tiempo Pa’ Matar (1984) fue la despedida formal de Willie Colón de Fania Records. En este trabajo continuó explorando sonoridades y fusiones rítmicas además de letras como en la canción «El diablo». En este álbum se produjo la sustitución del «profesor» Joe Torres por el pianista Jorge Dalto e incluyó al flautista Mauricio Smith, que participó en varios temas. Entre las canciones del álbum se encontraron «Tiempo pa’ matar» y «Callejón sin salida», firmadas por el propio Willie, donde se rememoraron tiempos de la vida en el barrio, mezclados con temas políticos y autobiográficos. El tema de éxito radial resultó ser «Gitana», el cual poseía aires españoles y cuya autoría perteneció a «Manzanita».
1985-1998: Nueve álbumes y colaboraciones internacionales
A mediados de los años 1980, Fania Records estaba en medio de una situación financiera, la compañía disquera por la que desfilaron artistas de la música afro caribeña, realizó inversiones en negocios y películas que no tuvieron el éxito esperado. Con la partida de Rubén Blades y posteriormente de Willie Colón su productor musical, la compañía se sumergió en una especie de limbo. Nueva York dejó de ser el epicentro de la salsa que se desplazó hacia Puerto Rico con las orquestas de Cheo Feliciano, Bobby Valentín, Roberto Roena y La Sonora Ponceña; Venezuela con Oscar D'León y Colombia con el Grupo Niche.
En este contexto donde el boom de la salsa neoyorquina llegaba a su final remplazado por otras propuestas musicales como la salsa romántica y el merengue, Willie Colón produjo su quinto álbum como solista: Criollo 1984. Apoyado en los arreglos de Marty Sheller, realizó una producción donde compuso y versionó varios temas de autores brasileños que exploraron tendencias rítmicas. Los temas destacados fueron: «La era nuclear», «Me das motivo» (Sullivan-Massadas), «Miel» (Caetano Veloso-Wally Salomao) y «Son ellos» (Tunal y Sergio Natureza); este último dedicado a los cantantes ciegos Stevie Wonder, José Feliciano y Ray Charles. Este álbum fue producido para el sello RCA.
En 1986 produjo para el sello venezolano Sonográfica su sexto álbum de estudio como solista, donde regresó a la salsa como expresión musical. El disco presentó temas bailables como: «Lo que es de Juan» y «Soltera». Además presentó un popurrí de canciones de su época con Lavoe donde se incluyeron los temas: «Che Che Colé», «Barrunto», «Te Conozco» y «Calle Luna Calle Sol». Este álbum fue reeditado en 2011 con el nombre: «Pregunta por ahí» un bolero que formó parte de esta producción discográfica. Este bolero es autoría del compositor y presentador de televisión Luis Guillermo González.
Un año después produjo para Celia Cruz un tercer disco para el sello Fania que fue poco promocionado: «The Winners» 1987. Aunque las canciones tenían los ingredientes para haber sido más conocidas, la época en que fue lanzado, influyó en el resultado; para aquel entonces Celia Cruz estaba incursionando en el ambiente de la ciudad de Miami.
Tres años después de su último trabajo regresó con nueva banda: Legal Aliens, para grabar su séptimo álbum solista Top Secrets 1989 siendo el autor de cuatro de las ocho canciones del álbum. Willie Colón había regresado a la Fania para producir el disco de Celia Cruz de 1987 y el de Héctor Lavoe «Strikes Back», por lo que este álbum fue grabado para Fania Records. Este trabajo descansó sobre los teclados y un frente trombón/saxofón que ofreció posibilidades sonoras; con influencias del r&b y el funk.[28]
El primer sencillo promocional fue «Primera noche de amor» pero lo que convirtió a este disco en un trabajo conocido, fue el éxito «El gran varón» de Omar Alfanno que devolvió a Colón a la palestra internacional. Otras canciones fueron «Así es la vida» donde Colón retomó crónicas como narrador de lo cotidiano y el tema: «Nunca se acaba» donde el coro decía: «Sepan que esto no se va/La salsa nunca se acaba».
Un año más tarde, en 1990, Colón presentó su octavo álbum de estudio denominado: Color americano. El cantante venezolano Amilcar Boscan y el propio Willie compusieron tres temas cada uno. Además contenía la versión del tema de Juan Gabriel «Hasta que te conocí». Este álbum tuvo repercusión comercial limitada siendo los sencillos: «Aerolínea desamor» y «Vida nocturna».
En 1991 Colón trajo su noveno trabajo: Honra y cultura que continuó en una carrera que buscaba nuevas expresiones musicales y temas que encararan la hispanidad y la conciencia. A través de un mensaje antibélico y de temas como la contaminación, las dictaduras, las drogas y la desigualdad, Colón realizó un trabajo. Las canciones fueron: «No», «Quinientos años» y «Divino maestro», en donde aparecieron solos de Yomo Toro y del propio Colón.
Hecho en Puerto Rico lanzado en 1993 es un álbum grabado con músicos puertorriqueños como: Papo Lucca, Bobby Valentín, Tito Allen, Isidro Infante y Cucco Peña que fue el productor. El álbum marcó el retorno a raíces ancestrales del músico neoyorquino y presentó números como: «Yo te podría decir», «Desde hoy» y el éxito «Idilio» cantado a dúo con Cucco Peña que se emitió en emisoras de radio del Caribe.
El álbum: Tras la tormenta de 1995 marcó un capítulo de la colaboración entre el trombonista Willie Colón y el compositor Rubén Blades. El álbum poseía el sonido de la orquesta de Willie Colón y una elección de temas donde el propio Blades aportó cinco temas y Amílcar Boscán prestó dos de sus canciones a Willie Colón. Entre las canciones del álbum estuvieron aquellas que los dos cantantes cantaron a dúo: «Dale paso», «Tras la tormenta» y «Doña Lele», un tema de Jorge Guzmán que narraba la historia de una mujer desahuciada.[29] Sin embargo, el tema más popular del álbum fue «Talento de televisión», cantado por Willie y que sería uno de sus éxitos. En ese año, fue el primer latino en ser parte de la directiva nacional de ASCAP. En 1996 fue mencionado como uno de los 100 hispanos de Estados Unidos por Hispanic Business Magazine.[30] El 1 de septiembre de ese mismo año, recibió un Grammy Especial por su trayectoria.[31]
Cerrando la década de los noventa Willie Colón produjo los álbumes: Y vuelve otra vez 1996 y Demasiado corazón 1998 completando un total de diez trabajos musicales en el período 1984-1998. En estas producciones Colón acudió a varios artistas que le cedieron sus temas entre los que destacó Amílcar Boscán quien cedió a Colón: «Cayo condón». Además se versionaron temas de Eros Ramazzotti, Pedro Guerra y Joan Manuel Serrat. Debe destacarse que la canción: «Demasiado corazón» fue utilizada como tema de una telenovela homónima.
1999-2023: Párate musical, regreso con El Malo II y retiro
Luego de estos trabajos musicales, Willie Colón entró en una pausa musical que rompió luego de diez años con lo que sería su último álbum de estudio: El Malo vol. II: Prisioneros del mambo, lanzado el 21 de noviembre de 2008, cuya producción duró dos años y en el que se incluyó: Salsa, balada, música urbana y música puertorriqueña. Entre los temas destacaron: «Héctor Lavoe Medley» donde Colón cantó las canciones: «Periódico de ayer», «El todopoderoso» y «El cantante».[32] Otros temas fueron: «Cuando me muera», «Narco mula» y el «El brujo». En este disco Willie Colón fue el compositor de ocho temas mientras que Amílcar Boscán aportó tres canciones.
En 2010, Colón fue invitado a grabar junto al cantante colombiano Fonseca la canción «Estar lejos», la cual fue nominada a los Premios Grammy Latinos como canción tropical del año. Un año después lanzó su cuarto y último álbum en vivo: Live In The Netherlands, de ocho sencillos junto a Rubén Blades. En 2013 participó de los Premios Grammy Latinos, cerrando la noche junto a Fania All-Stars en un tributo a la salsa. En el 2014, Willie Colón coprodujo, compuso y cantó junto al dúo panameño Gaitanes, la canción «De que me vale». Lograron posicionarse en Billboard. En 2018 lanzó tres sencillos, «The beat» junto a su hijo Justin Colón, «Fuego al barrio» y «Se baila mejor». En 2020 colaboró con Reykon en «Perriando (Remix)» y también en «Los olores del amor» con Amílcar Boscán.
«Empecé bien y de repente me quedé sin gasolina, tuve que bajarme; el calor tampoco ayudó y gracias a Dios pude recuperarme lo suficiente para cerrar mi tanda, estoy bien y gracias por estar pendiente de mí, estoy consultando con mis médicos. Para los que me acusaron de robarme la plata, no tiene sentido ir a Cali para hacer eso, es el mismo esfuerzo, para el que dijo que si estoy demasiado de viejo, si los médicos determinen que ese es el caso, entonces el 27 de diciembre del 2023 en Cali, Colombia habrá sido el último concierto de Willie Colón» —Willie Colón, en un vídeo vía su Instagram |
El 27 de diciembre de 2023, mientras daba un show en Cali, sufrió una descompensación que provocó que tuviera que frenar su show, tras esto, anunció vía Instagram que tuvo problemas migratorios y no pudo descansar lo suficiente para estar listo para el concierto.[33] También abrió hipótesis acerca de un retiro de la música y los escenarios.[34][35]
Legado e influencias
Willie Colón fue un artista que plasmó en sus canciones su visión de una generación. América Salsa describió: «su música reflejó, a la vez, una lírica tradicional rítmica y el llanto de adiós y esperanza de una nueva generación, forzada a abandonar su tierra para congregarse en la urbe estadounidense».[6] Aunque hubo otros músicos de la época que asumieron la misma línea temática, trabajó en armonías el sentimiento de la diáspora.
En unión con Rubén Blades, realizó una gestión que participó en la salsa y mostró la capacidad del género para navegar por lugares abordando temáticas diversas y los parámetros de las radio-emisoras sobre los tiempos de duración de las canciones.[6] El desarrollo de la propuesta del dueto obtuvo éxitos y delineó el contenido social en las filas que abogan por la igualdad de derechos y la justicia social.
Su sonido, de impacto e influenciado en un comienzo por bandas de rock con vientos como Chicago, Blood, Sweat & Tears o incluso Tijuana Brass, muy pronto se empezó a depurar pues comenzó a experimentar con ritmos y temáticas en la salsa. En su etapa de solista y productor, son conocidas las versiones de temas brasileros (principalmente de Chico Buarque) que Colón realizó con su estilo, caracterizado por el empleo de trombones, el cual en varias combinó con arreglos orquestales, cuerdas y coros femeninos, siendo mencionado como ejemplo de lo que en la salsa se conoció como el «sonido de Nueva York».
Su característica como músico fue la fusión de ritmos, siendo un artista que supo adaptar la música de cada época con los ritmos latinos en su forma original. Por ello, fue posible oírle desde un Shing-a-ling en su primer disco, hasta su «Lowrider» en materiales grabados, pasando por su versión de «Fragilidad» del disco "Honra y cultura" 1991, donde versionó a Sting, o en los años 70, cuando grabó Solo y El Baquiné de los Angelitos Negros, discos en los que rompió con el modo convencional de la salsa para presentar trabajos personales con un sonido, acompañados de tubas, chelos y flautas.
Se lo menciona como el precursor de la salsa, música para tratar temas de las clases marginadas, pero que alcanzó otras audiencias. Este experimento dio unidad a la música que se hacía en el entorno de Nueva York, al asimilar los ritmos caribeños, latinoamericanos y norteamericanos y crear un sonido moderno y experimental, si bien no negaba la influencia de la música cubana en la salsa, afirmaba que ésta no era equivalente a «salsa». Al respecto fue mencionada su frase «la salsa no es un ritmo, es un concepto».
Actividades institucionales
Actividades políticas
Como líder comunitario, se dedicó a la lucha por los derechos civiles, además de ser presidente de la Asociación de Artes Hispanos, en su gestión construyó el Centro Cultural Julia de Burgos de Nueva York.[36] Fue miembro de la junta directiva de la comisión latina sobre Sida, miembro de la Fundación Pro Inmigrantes de la ONU y presidente de la Coalición para un Mejor Nueva York.[37] En 2001 Willie fue el candidato Latino para el puesto de defensor público de la ciudad de Nueva York por el partido demócrata, acumulando la cifra de 101 394 votos.[38]
394 votos..
En 1999, fue parte de la delegación Jubilee 2000, un movimiento de coalición internacional en más de 40 países que pidieron la cancelación de la deuda del tercer mundo hacia el año 2000. Este movimiento coincidió con los festejos, la celebración del año 2000 en la Iglesia católica. Colón junto a otros de distintas disciplinas como economista Jeffrey Sachs de la Universidad de Harvard, Bono, de la banda de rock U2, Quincy Jones, Muhammad Ali, Bob Geldof, y otros, instaron a Juan Pablo II a firmar una petición que llevaron al presidente Clinton quien perdonó 14% de la parte de la deuda que pertenecía a EE. UU.
En 2004, dio un discurso para el Congreso de la República del Perú para fomentar la integración social latinoamericana.[39] En 2013 interpretó el tema «Mentira fresca», donde hacía alusión a la situación sociopolítica que imperaba en Venezuela tras el fallecimiento del presidente Hugo Chávez. En el mismo criticó a Nicolás Maduro aludiendo a sus prácticas políticas que a su juicio agravaron la crisis que se vivió en ese país. En 2015 se mostró a favor del matrimonio igualitario en Perú.[40]
Oposición a empresarios
Colón también se caracterizó por sus posiciones contra varios de los empresarios que manejaron el mercado discográfico, así como contra los premios Grammy Latinos, que a su juicio se manejaron con criterios diferentes a los musicales. Igualmente, fue comentada la demanda que Colón interpuso en contra de su antiguo compañero de fórmula Rubén Blades por un concierto en Puerto Rico en donde se celebraban los 25 años del álbum Siembra y no recibió pago alguno. Tiempo después Colón retiró la demanda al llegar a un acuerdo extra juicio con el empresario de dicho evento.
Vida privada

Colón estuvo casado con Julia Colón Craig, a quien conoció en 1980 y tuvo cuatro hijos.[41] Sus intereses fuera de la música fueron la navegación, aviación (fue piloto privado con licencia) y la programación de computadoras.[38]





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