En el Nueva Jersey de 1922 nadie imaginaba que
aquel niño llamado Michael Garrison terminaría cambiando para siempre la forma
de contar el Oeste en televisión. Era 19 de diciembre cuando nació el futuro
creador de The Wild Wild West, la serie que muchos conocimos simplemente
como Jim West.
Garrison empezó del lado de los focos, no detrás de
ellos. En los años 40 actuó en teatro en Londres, en la obra There Shall Be
No Night, y más tarde hizo pequeños papeles en películas de 20th Century
Fox como Dragonwyck y Are You With It?
No era una estrella, pero entendió rápido cómo se movía la industria… y decidió
cambiar de lugar: dejar el escenario y pasar a la producción.
En los años 50 dio un golpe silencioso pero
decisivo: junto con el director Gregory Ratoff compró los derechos
cinematográficos de la primera novela de James Bond, Casino Royale, por
apenas 600 dólares.
Detrás de ese negocio estaba naciendo una obsesión: el mundo del espionaje, los
agentes secretos, los villanos desmesurados. Esa semilla, mezclada con su amor
por el western clásico, será el corazón de Jim West.
Antes de llegar allí, Garrison produjo la película The
Crowded Sky y una serie policial para CBS llamada The Investigators
en 1961.
No eran éxitos rotundos, pero le dieron algo muy valioso: oficio televisivo y
contactos dentro de la cadena.
A mediados de los años 60, el panorama estaba
claro: los westerns tradicionales perdían fuerza y el público se enamoraba de
las historias de espías, de la mano de James Bond y de series como The Man
from U.N.C.L.E.. Garrison tuvo entonces una intuición brillante:
“¿Y si mezclamos las dos cosas? Un agente secreto… pero a caballo”.
Así nació el concepto que él mismo describía como “James
Bond on horseback”, James Bond a caballo.
Un agente del servicio secreto del presidente Ulysses S. Grant, moviéndose por
un Oeste lleno de trenes de lujo, artefactos imposibles, científicos locos,
villanos larger-than-life y mujeres tan peligrosas como encantadoras.
El piloto se rodó en 1964. Robert Conrad fue
elegido para encarnar a James T. West, el agente elegante, atlético y seductor;
Ross Martin se convirtió en Artemus Gordon, el genio de los disfraces y los
inventos.
La serie debutó en 1965 en CBS con un título que jugaba tanto con el género
como con el apellido del protagonista: The Wild Wild West.
Pero el nacimiento de Jim West no fue un
camino de rosas. Durante la primera temporada pasaron hasta nueve
productores distintos por la serie. Hubo tensiones por el presupuesto,
choques de criterio y hasta intentos de apartar a Garrison de su propio
proyecto. En un momento dado, la cadena lo despidió… y luego tuvo que
readmitirlo tras negociaciones y presiones legales, porque él conservaba un 40%
de los derechos de la serie.
“Jim West era un cóctel explosivo de western, espionaje, ciencia ficción y artes marciales; con un estilo visual atrevido, creativo, lleno de ingenio y espectacularidad.”. Los
episodios se titulaban siempre “La noche de…” y el opening animado, creado por
el estudio de Friz Freleng, se volvió parte inseparable del recuerdo de la
serie.
Mientras el público disfrutaba de las aventuras de
Jim West y Artemus Gordon, la vida de su creador tomaba un giro trágico. El 17
de agosto de 1966, en pleno éxito de la segunda temporada, Michael Garrison se
preparaba para una fiesta en su nueva casa de Bel Air, en Los Ángeles. Resbaló
en un charco de agua en una escalera, cayó y se fracturó el cráneo. Murió a los
43 años.
Dejó proyectos en desarrollo y una serie que, sin
él, seguiría adelante unos años más bajo otros productores, hasta 1969. Luego
vendrían dos telefilms de reunión en los años 70 y una versión cinematográfica
en 1999. Pero el espíritu original, ese híbrido entre Colt y gadgets, entre
tren a vapor y laboratorio secreto, nació de la imaginación de Michael
Garrison.
Hoy, cuando hablamos de series de culto y de
pioneros del steampunk televisivo, The Wild Wild West aparece una y otra
vez como referencia.
Y detrás de ese universo de trenes, espuelas y aparatos imposibles, está el
nombre de un productor que entendió que el Oeste también podía tener licencia
para matar… y para soñar: Michael Garrison.
Fuentes:
Wikipedia y diferentes publicaciones en inglés de internet.

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